Sugerencias para el trabajo personal o en grupo con la Carta de Asís
Julio 2026
Principio 1. Buscar cada día la relación personalizada con Dios
Nº 213
Download Sugerencias a la Carta de Asís nº 213
La fe en las edades de la vida
Introducción
La fe, si está viva, va evolucionando entre todo lo que vamos viviendo.
Reflexión
Seguramente, quienes leemos estas cartas de Asís ya acumulamos algunos años. No todas las épocas vividas habrán ido acordes con nuestro itinerario de fe. Suele suceder, a menudo, que la fe que creemos vivir queda anquilosada, comparada con lo que la vida nos va ofreciendo y exigiendo. Llegan momentos donde se nos pide actualizar la fe, adecuarla a nuestro momento vital. Así la vida y la fe van a trompicones. En otros casos, quizá han ido más emparejadas; el acople ha ido suavemente. ¿Cómo ha sido en mi caso? ¿He vivido la fe del mismo modo en mi infancia o en la juventud o en la adultez? ¿Cómo es ahora?
También resulta interesante recordar qué personas, situaciones nos han ayudado a esa armonización entre vida y fe. Habrá sido algún grupo en el que he tomado parte (catequesis, educación de los hijos/as, charlas, lecturas...), o quizá haya sido un suceso que me ha hecho replantear todo; o quizá, sin grandes cambios, ha ido emergiendo poco a poco en mí la necesidad de ir cambiando, adecuando la fe y el modo de vivirla.
No siempre resulta fácil esta armonización. Quizá ha habido etapas en las cuales creer, confiar en Dios ha requerido un esfuerzo, un trabajo explícito, un querer mantener viva la relación con él, en medio de dificultades en la propia persona o en el entorno nada propicio para ello, o en la familia...
Pero Dios siempre ha sido fiel, lo viviera yo o no, en toda mi vida.
Texto bíblico (1Cor 13,9-13)
Pablo en esta carta a los cristianos de Corinto da cuenta de que nuestra fe va evolucionando. No es lo mismo cuando uno es niño/a o cuando es adulto/a. Vamos cambiando en las diversas etapas de la vida. La promesa es que esa fe, sea intuición, certeza, esperanza… se verá correspondida en toda su plenitud. “Mi conocer es ahora limitado; entonces conoceré como he sido conocido por Dios”.
Franciscanismo (LP 63)
Francisco también tuvo que acoplar la fe, su relación con Dios a lo que le estaba tocando vivir. En la lectura que se nos ofrece, vemos a Francisco en una época turbulenta de su vida interior. Vivía la incoherencia entre lo que le atormentaba por dentro y tener que mantener una relación cordial con los hermanos. ¿Cómo armonizar ese desarreglo? En su caso, dice el texto, que fue la oración la que le ayudó a avanzar en la fe y en la vida fraterna.
Invitación a la oración
Poniéndome ante el Señor, me abro a su presencia y, poco a poco, voy exponiendo el camino de la fe en mi vida, con sus armonías y sus desequilibrios. Le presento los diversos momentos de mi relación con Él, cómo ha ido cambiando, adecuándose a las etapas que me ha tocado vivir. Le presento mi momento actual, tanto de mi vida como de mi relación con Él. Le pido luz. El salmo que se propone me ayudará a ello.