Mateo 9,35-10,1.5-8

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Mucha mies y pocos obreros
35 Jesús recorría todos los pueblos y aldeas enseñando en las sinagogas de cada lugar. Anunciaba la buena noticia del reinoy y curaba toda clase de enfermedades y dolencias.z36 Viendo a la gente, sentía compasión, porque estaban angustiados y desvalidos como ovejas que no tienen pastor.a37 Dijo entonces a sus discípulos:
–Ciertamente la mies es mucha, pero los obreros son pocos.38 Por eso, pedid al Dueño de la mies que mande obreros a recogerla.b
10 V. INSTRUCCIÓN PARA EL APOSTOLADO (10.1–11.1)a
Jesús escoge a los doce apóstoles
(Mc 3.13-19; Lc 6.12-16)
Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar a los espíritus impurosb y para curar toda clase de enfermedades y dolencias.
¿Qué es más fácil, decir: ‘Tus pecados quedan perdonados’, o decir: ‘Levántate y anda’?Pues voy a demostraros que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados.
Entonces dijo al paralítico:
–Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.
El paralítico se levantó y se fue a su casa.Al ver esto, la gente tuvo miedo y alabó a Dios por haber dado tal poder a los hombres.d
Jesús llama a Mateo
(Mc 2.13-17; Lc 5.27-32)
Al salir Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo,e que estaba sentado en el lugar donde cobraba los impuestos para Roma. Jesús le dijo:
–Sígueme.
Mateo se levantó y le siguió.
10 Sucedió que Jesús estaba comiendo en la casa,f y muchos cobradores de impuestos,g y otra gente de mala fama,h llegaron y se sentaron también a la mesa con Jesús y sus discípulos.11 Al ver esto, los fariseos preguntaron a los discípulos:
–¿Cómo es que vuestro maestro come con los cobradores de impuestos y los pecadores?
12 Jesús los oyó y les dijo:
–Los que gozan de buena salud no necesitan médico, sino los enfermos.13 Id y aprended qué significan estas palabras de la Escritura: ‘Quiero que seáis compasivos, y no que me ofrezcáis sacrificios.’i Pues yo no he venido a llamar a los justos,j sino a los pecadores.
La cuestión del ayuno
(Mc 2.18-22; Lc 5.33-39)
14 Los seguidores de Juan el Bautistak se acercaron a Jesús y le preguntaron:
–Nosotros y los fariseos ayunamosl con frecuencia: ¿Por qué tus discípulos no ayunan?
15 Jesús les contestó:
– ¿Acaso pueden estar tristes los invitados a una bodam mientras el novio está con ellos? Pero llegará el momento en que se lleven al novio,n y entonces ayunarán.
16 “Nadie remienda un vestido viejo con un trozo de tela nueva, porque lo nuevo encoge y tira del vestido viejo, y el desgarrón se hace mayor.17 Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque los odres revientan, y tanto el vino como los odres se pierden.ñ Por eso hay que echar el vino nuevo en odres nuevos, para que se conserven ambas cosas.”o
La hija de Jairo y la mujer enferma
(Mc 5.21-43; Lc 8.40-56)
18 Mientras Jesús les estaba hablando, llegó un jefe de los judíos,p se arrodilló ante él y le dijo:
–Mi hija acaba de morir, pero si tú vienes y pones tu mano sobre ella,q volverá a la vida.
19 Jesús se levantó, y acompañado de sus discípulos se fue con él.20 Entonces una mujer que desde hacía doce años estaba enferma, con hemorragias,r se acercó a Jesús por detrás y tocó el borde de su capa.21 Porque pensaba: “Con solo tocar su capa quedaré sana.”22 Pero Jesús, volviéndose, vio a la mujer y le dijo:
–Ánimo, hija, por tu fe has quedado sanada.
Y desde aquel momento quedó sana.
23 Cuando Jesús llegó a casa del jefe de los judíos, y vio a los músicos que estaban preparados para el entierro y a la gente que lloraba a gritos,s24 les dijo:
–Salid de aquí. La muchacha no está muerta, sino dormida.t
La gente se burlaba de Jesús,25 pero él los hizo salir; luego entró, tomó de la mano a la muchacha y ella se levantó.26 Y por toda aquella región corrió la noticia de lo sucedido.
Jesús sana a dos ciegos
27 Al salir Jesús de allí, dos ciegos le siguieron, gritando:
–¡Ten compasión de nosotros, Hijo de David!u
28 Cuando entró en la casa, los ciegos se le acercaron. Él les preguntó:
– ¿Creéis que puedo hacer esto?
–Sí, Señor –le contestaron.
29 Entonces Jesús les tocó los ojos y les dijo:
–Hágase conforme a la fe que tenéis.
30 Y recobraron la vista. Jesús les advirtió severamente:
–Procurad que nadie lo sepa.v
31 Pero en cuanto salieron, contaron por toda aquella región lo que Jesús había hecho.
Jesús sana a un mudo
32 Mientras los ciegos salían, algunas personas trajeron a Jesús un mudo que estaba endemoniado.33 Jesús expulsó al demonio, y en seguida el mudo comenzó a hablar.w La gente, asombrada, decía:
–¡Nunca se ha visto cosa igual en Israel!
34 Pero los fariseos decían:
–El propio jefe de los demonios es quien ha dado a este el poder de expulsarlos.x
Mucha mies y pocos obreros
35 Jesús recorría todos los pueblos y aldeas enseñando en las sinagogas de cada lugar. Anunciaba la buena noticia del reinoy y curaba toda clase de enfermedades y dolencias.z36 Viendo a la gente, sentía compasión, porque estaban angustiados y desvalidos como ovejas que no tienen pastor.a37 Dijo entonces a sus discípulos:
–Ciertamente la mies es mucha, pero los obreros son pocos.38 Por eso, pedid al Dueño de la mies que mande obreros a recogerla.b
10 V. INSTRUCCIÓN PARA EL APOSTOLADO (10.1–11.1)a
Jesús escoge a los doce apóstoles
(Mc 3.13-19; Lc 6.12-16)
Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar a los espíritus impurosb y para curar toda clase de enfermedades y dolencias.
Estos son los nombres de los doce apóstoles:c primero Simón, llamado también Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y su hermano Juan, hijos de Zebedeo;Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo,d el que cobraba impuestos para Roma; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo;eSimón el cananeo,f y Judas Iscariote, el que traicionó a Jesús.
Jesús instruye y envía a los apóstolesg
(Mc 6.7-13; Lc 9.1-6)
Jesús envió a estos doce con las siguientes instrucciones:h
–No os dirijáis a las regiones de los paganos ni entréis en los pueblos de Samaria;iid más bien a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.jId y anunciad que el reino de los cielos está cerca.kSanad a los enfermos, resucitad a los muertos, limpiad de su enfermedad a los leprosos y expulsad a los demonios. Gratis habéis recibido este poder: dadlo gratis.