Mirar con los ojos de Dios PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Administrator   
Viernes 01 de Julio de 2011 00:00

Hay momentos y situaciones en la vida de cada uno en los que no vemos nada, en los que sólo sentimos que quien gana es el mal. Vemos la condición humana absolutamente limitada y sin salida. Nos sentimos derrotados, humillados, desolados, acorralados o con ganas de venganza. Es como si se hubiera ido la luz y la sombra acecha nuestra vida, y no vemos más allá del mal. ¿Qué hacer? ¿Con qué ojos mirar al que sentimos enemigo? ¿Cómo no situarnos en la venganza, en la ira? ¿Qué actitud debo tomar yo cuando el amor no me llega o cuando incluso deseo con todas mis fuerzas el mal del otro?

Cuando no vemos, cuando la mirada no nos llega, en el Evangelio podemos encontrar palabras que abren otro camino. Jesús en el Evangelio nos promete que dejará en nosotros el Espíritu de verdad. Esta palabra puede hacernos cambiar la perspectiva: Si Él nos ha prometido este espíritu de verdad, podemos ponernos en oración, en silencio, en escucha atenta en nuestro interior, e intentar ver desde otro sitio, intentar “mirar con los ojos de Dios”. 
¿Desde dónde miraría Dios mi desolación? ¿Cómo miraría Dios a ese que siento mi enemigo? Mirar con los ojos de Dios, estar atentos al Espíritu de verdad nos da luz, nos pone en el camino de la compasión. Dios no evita el mal, ni la desolación, pero resitúa todo ello en otro lugar.
Aunque nuestra mirada es limitada, acercanos a la mirada con que Dios nos mira nos ayuda a abrirnos al espíritu humano desde la compasión , desde la comprensión, e incluso nos acerca hasta el perdón. Posibilita ver al otro en su limitación, e incluso podemos relativizar el daño que nos han hecho. Acercarnos a nuestra desolación desde los ojos de Dios nos sana porque sentimos que su amor puede con todo el mal.

 

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