Los pobres de Dios PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Administrator   
Miércoles 01 de Junio de 2011 00:00

De vez en cuando en la vida nos encontramos en situaciones que sentimos sin salida. Nos sentimos abrumados por cargas, y dificultades. Desde luego, no vemos la fraternidad de los hombres por ningún lado, sino el lado oscuro de la realidad. Es como que desapareciera la esperanza en la humanidad y clamáramos al cielo qué clase de mundo nos toca vivir, de qué materia torcida estamos hechas las personas, cómo podemos sentirnos tan desamparados, o incomprendidos o solos.

En esos momentos hay veces que se nos presentan delante situaciones que son absolutos regalos para nuestra frágil humanidad: Cuando vamos por la calle pensando en nuestra mala suerte, aparecen ante nuestros ojos personas en situaciones mucho peores que las nuestras mostrando la dignidad, la generosidad, el agradecimiento o el amor que a nosotros se nos escapan. Personas a las que la vida les ha tratado muy duramente, marginados, desgraciados, los que todos consideramos últimos, en gestos de generosidad que nos conmueven. Los que menos tienen, en un momento determinado demostrándonos que guardan la dignidad. Eso nos ocurre a todos de vez en cuando, si ponemos los ojos de ver. Estas situaciones en las que a veces somos testigos, y a veces podemos ser protagonistas, nos reconcilian con nuestra condición humana, pero nos sirven para más: podemos entender las palabras de Evangelio: los pobres de Espíritu, quiénes son los pobres de Dios.
En situaciones de desolación, los gestos y la dignidad de los pobres, dan sentido profundo a los preferidos de Dios, y mantienen la esperanza en la fraternidad de todos.

 

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