| La Tierra es regalo y la Vida también |
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| Martes 15 de Junio de 2010 00:11 |
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El fin de semana pasado en un momento de silencio me surgió este pensamiento:
La fe, digamos la vida interior, la verdadera vida, se inicia a partir de una pequeña semilla que según en que tierra caiga muere o fructifica. Soy de la opinión que fructifica, tarde o temprano fructifica. En mí la semilla cayó y ha estado inerte durante muchos años hasta que de repente y por mil circunstancias de la vida, dicha semilla despertó. A partir de ahí resurge como pequeña hoja verde que asoma de la tierra. La hoja se convierte en pequeño brote donde te das cuenta de que efectivamente ahí hay vida, continua creciendo y se hace un pequeño árbol, como la parábola de la semilla del grano de mostaza. El árbol tiene raíces, tronco, hojas. ¿Qué soy yo en ese árbol? yo soy las hojas, sí esas hojas verdes que una veces se mueven alegres con la brisa, otras están quietas en la calma y en ocasiones caídas y un poco marchitas. Pero las hojas sin el tronco y la raíz no son nada, no pueden vivir, necesitan estar totalmente agarradas, unidas a él. ¿Quién es el tronco y la raíz? Jesús. Pensando en esto he sido consciente de mi unión con él. Yo no soy una persona de asfalto, soy de naturaleza, necesito caminar por el monte, oír su silencio, sus cantos, también necesito muchísimo el mar, bañarme en él. A Dios donde mejor lo siento es en medio de la naturaleza, no encerrada en un templo. Cuando miro a un árbol lo primero que observo son sus hojas y en invierno sus ramas desnudas, pero al final termino fijándome y asombrándome de su tronco y raíces. Por eso en el momento de esta reflexión, le he dicho a Jesús, aquí me tienes, soy las hojas e intentaré que a través de mí te vean, te descubran y te abracen. Me he animado a subir esta reflexión al ver el tema de la carta de junio. ¡Cuidemos el planeta!. Un abrazo amigos/as, Arantxa |