| Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? |
|
|
|
| Sábado 27 de Marzo de 2010 22:39 |
|
Hola a todos/as:
En la lectura del evangelio del 2/11/09 (Mc 15,33-36), leí la exclamación de Jesús antes de morir, «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?», sentí como que algo se rompía en mí. Lo había oído muchísimas veces a lo largo de mi vida, pero nunca había generado en mí nada especial hasta ese día. No podía entender que Jesús pudiese sentir ese abandono. Abandono de sus amigos, Pedro le negó tres veces, abandono de la gente que le había seguido, ¡pero sentir abandono de su Abbá!, me resultó incomprensible. ¿Qué sintió en ese momento sobre su experiencia de Dios? ¿En qué quedó su entrega al proyecto del Reino de Dios?. Estuve dándole vueltas, muchas vueltas. Leí los pasajes de los otros evangelistas, Mateo coincide con Marcos, Juan detalla “Todo está cumplido”, Lucas dice “Padre, en tus manos pongo mi espíritu”. Es muy diferente, por lo menos para mí, poner el espíritu en manos del Padre en el momento de la muerte (indica confianza total) a sentirse abandonado. Jesús no pide a Dios que lo libre de la muerte, que lo baje de la cruz, le pide que no lo abandone. El Padre, su Abbá no responde. ¿Qué sintió Dios en ese mismo momento?. Dios no es mago, no interviene en el curso de la vida, Dios está, no nos abandona, no se separa, pero ¿por qué su silencio, su ausencia, su vacío a pesar de su permanente presencia?. ¿Qué puede sentir cuando cada uno de nosotros sufre?. Quiero creer que Dios se sintió humillado, sufrió y vivió la muerte con Jesús. Por lo tanto sufre con todos nosotros, está en todas nuestras cruces. Es «Dios crucificado». En mi vida cargaré con mis cruces (como todo el mundo), sé que caeré y también soy consciente de que en más de una ocasión haré como Pedro, seré cobarde y lo negaré. Que esta Semana Santa y siempre nos sintamos junto a todos los crucificados del mundo. Parte final del Salmo 42(41) Tengo sed de Dios, del Dios vivo 42:10 Diré a mi Dios:\"Mi Roca, ¿por qué me has olvidado? ¿Por qué tendré que estar triste, oprimido por mi enemigo?\" 42:11 Mis huesos se quebrantan por la burla de mis adversarios; mientras me preguntan sin cesar: \"¿Dónde está tu Dios?\" 42:12 ¿Por qué te deprimes, alma mía? ¿Por qué te inquietas? Espera en Dios, y yo volveré a darle gracias, a él, que es mi salvador y mi Dios. Un abrazo amigos/as: Arantxa |