| CARTA DE FEBRERO (2ª REFLEXIÓN) |
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| Lunes 22 de Febrero de 2010 21:48 |
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Quiero seguir compartiendo con vosotros/as una nueva reflexión respecto a la Carta de este mes:
Solidaridad (principio 3) y fraternidad (principio 4) están muy unidos. En la carta de enero se planteaba la siguiente reflexión Todo lo que me sobra le falta a otro. Afirmación que cada uno de nosotros la vive y le puede mover a diferentes formas de solidaridad. Ante el tema de la carta de febrero y uniendo los dos principios me surgen las siguientes reflexiones:
Definición de Iglesia: La acepción más frecuente de la palabra iglesia, \'asamblea convocación’ está referida al conjunto o congregación de los fieles cristianos ya sea de modo total o particular. (Wikipedia).
En la Carta de este mes se dice “Francisco…supo ver lo esencial de la Iglesia: ser portadora de la Buena Noticia del Evangelio y de Jesús….”. Mi primera pregunta ¿la Buena Noticia no es el proyecto del Reino de Dios, proyecto de solidaridad, entrega, amor al prójimo incluso aunque sea tu enemigo, devolver la dignidad a todo ser humano, etc?. A partir de esta me surgen todas las demás, ¿Donde está la Iglesia ante el número de muertes diarias por hambre (Cada día mueren 70.000 personas por hambre en el mundo), maltratos, esclavitud encubierta….? ¿Se oye su grito frente a los gobiernos, frente al poder, frente a los poderes económicos?, porque la Iglesia grita y muchas veces, grita ante temas como el aborto, el sexo, la homosexualidad y hasta por la falta de espiritualidad, de su espiritualidad (porque creo que deseo de espiritualidad hay). ¿No está más entregada a estos principios y a la fe que a luchar para que a unos NO NOS SOBRE y a muchísimos más NO LES FALTE?.
Cada uno de nosotros y por supuesto que debe ser así, tenemos que vivir solidariamente, grano a grano de arena se hace el desierto. Debemos vivir fraternalmente y ahí es donde entra la Iglesia, esa Iglesia que sí que la puedo entender, esa Iglesia más parecida al movimiento creado por Jesús. Por supuesto que existen grupos, ONG, personas creyentes, agnósticos, ateos que viven totalmente entregados. Por supuesto que la solidaridad existe (véase la respuesta ante la catástrofe de Haití). Pero para acordarnos de que Haití y muchísimos otros Haitís existen ¿deben darse estas catástrofes?. Para evitar esto, para sensibilizar a las personas a vivir de otra manera, ¿no debe estar la Iglesia y cada uno de nosotros en ella?. ¿Por qué todos nos cuestionamos la existencia de Dios con estas catástrofes y no con las muertes diarias por hambre? ¿Nos hemos hecho? ¿En qué consiste nuestra solidaridad?. Hace unos meses leí que el aportar donaciones no es una obra de caridad sino devolver lo que he arrebatado a otros seres necesitados. Me hizo pensar mucho, es lo mismo que se nos planteó el mes pasado.
En definitiva la fe es importante, pero fe sin solidaridad no es fe y solidaridad sin Iglesia que luche es una solidaridad frágil.
Un abrazo, Arantxa |